lunes, 12 de marzo de 2012

Trapeando el océano.

Sí! La mañana se pinta de color, claro y menos oscuro, dejó de ser gris, dejaron de ser las mañanas grises,  atrás la idea de  trapear el océano.


Dejaron de ser los días sin igual, sin razón y sin sentido.  Es quizá difícil hablar de ello, es más difícil aún entender  que se trate como una enfermedad que ataca cuando menos se espera , se apodera ruinmente de tus sentidos, de tus gustos, de tu manera de ver y sentir la vida.  El cuerpo calla muchas veces, el cuerpo es  un cofre que yace los más grandes secretos,  guarda todo aquello que no alcanza a sacar el tiempo y  el momento,  debilidad ó  fortaleza.  Se vuelve emperatriz de la vida misma, compone el entorno en una eterna  hostilidad, que carcome lento,  hasta dejar inerte, incluso de querer morir en el intento.

Transporta a laberintos, calles cerradas y cuando ataca contra pared  el espacio y tiempo son incomprensibles, hace girar a su alrededor para  solo encontrar vacíos, gritar y callar al mismo tiempo, pedir una mano con una salida menos fácil.

A vulnerable, hostil, con miserable te reduce, te alimenta  de  ira, rabia,  enojo,  frustración, sufrimiento, odio, rencor, y todo lo asienta sobre  la espalda, sobre la mente, la cruel mente.   Intentas vivir y desvivir al mismo tiempo que arrancar, convirtiéndose el día a día en una lucha de poder entre el ser y querer ser y seguir ser.

Traducida en monstruosidad, en afección de sentidos que no permite  distinguir el bien del mal,  congelante mundo de miseria y despojo de uno mismo,  retazo por la vida,  pausado y flemático, incontrolable y a veces hasta perverso, insospechado, intranquilo, fuerte, misterioso, enemigo callado, dominante, impulsivo.

No dejar de caminar por largos senderos pude encontrar caminos anchos  a lo verosímil,  al paso me encontré con ángeles y demonios, tuve marchas forzadas, innumerables retos y codiciosos deseos de dominar, ese fue el desafío.

No tengo voluntad de volver a darle cobijo. Pero  gracias por lo que me enseñaste a fortalecer, me dejaste armas y defensas, y me mostraste que la vida es un buffet  y hambrienta estaba porque no sabía comer.

Gracias porque deje de tenerte miedo, deje de temerle a la muerte cuando supe que por mí  mente, la más poderosa mente, en mis manos la  puedo tener.  Gracias porqué . ….  Lo logré, logré!!  al fin deje de depender, deje de reclamar, deje de culpar, deje de odiar, deje,  simplemente deje atrás, porque  enmendé  y volví a comenzar,  a perdonar y pedir perdón aún en la ausencia,  borrar y editar  errores, y estar a pesar de tu pesar, la tormenta acabó, y ahora si puedo comenzar a trapear.

Ansiedad Depresiva, en tu memoria.








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