Sí! La mañana se pinta de color, claro y menos oscuro, dejó de ser gris, dejaron de ser las mañanas grises, atrás la idea de trapear el océano.
Dejaron de ser los días sin igual, sin razón y sin sentido. Es quizá difícil hablar de ello, es más difícil aún entender que se trate como una enfermedad que ataca cuando menos se espera , se apodera ruinmente de tus sentidos, de tus gustos, de tu manera de ver y sentir la vida. El cuerpo calla muchas veces, el cuerpo es un cofre que yace los más grandes secretos, guarda todo aquello que no alcanza a sacar el tiempo y el momento, debilidad ó fortaleza. Se vuelve emperatriz de la vida misma, compone el entorno en una eterna hostilidad, que carcome lento, hasta dejar inerte, incluso de querer morir en el intento.
Transporta a laberintos, calles cerradas y cuando ataca contra pared el espacio y tiempo son incomprensibles, hace girar a su alrededor para solo encontrar vacíos, gritar y callar al mismo tiempo, pedir una mano con una salida menos fácil.
A vulnerable, hostil, con miserable te reduce, te alimenta de ira, rabia, enojo, frustración, sufrimiento, odio, rencor, y todo lo asienta sobre la espalda, sobre la mente, la cruel mente. Intentas vivir y desvivir al mismo tiempo que arrancar, convirtiéndose el día a día en una lucha de poder entre el ser y querer ser y seguir ser.
Traducida en monstruosidad, en afección de sentidos que no permite distinguir el bien del mal, congelante mundo de miseria y despojo de uno mismo, retazo por la vida, pausado y flemático, incontrolable y a veces hasta perverso, insospechado, intranquilo, fuerte, misterioso, enemigo callado, dominante, impulsivo.
No dejar de caminar por largos senderos pude encontrar caminos anchos a lo verosímil, al paso me encontré con ángeles y demonios, tuve marchas forzadas, innumerables retos y codiciosos deseos de dominar, ese fue el desafío.
No dejar de caminar por largos senderos pude encontrar caminos anchos a lo verosímil, al paso me encontré con ángeles y demonios, tuve marchas forzadas, innumerables retos y codiciosos deseos de dominar, ese fue el desafío.
No tengo voluntad de volver a darle cobijo. Pero gracias por lo que me enseñaste a fortalecer, me dejaste armas y defensas, y me mostraste que la vida es un buffet y hambrienta estaba porque no sabía comer.
Gracias porque deje de tenerte miedo, deje de temerle a la muerte cuando supe que por mí mente, la más poderosa mente, en mis manos la puedo tener. Gracias porqué . …. Lo logré, logré!! al fin deje de depender, deje de reclamar, deje de culpar, deje de odiar, deje, simplemente deje atrás, porque enmendé y volví a comenzar, a perdonar y pedir perdón aún en la ausencia, borrar y editar errores, y estar a pesar de tu pesar, la tormenta acabó, y ahora si puedo comenzar a trapear.
Ansiedad Depresiva, en tu memoria.
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